Los enemigos de Cristo atacan la Navidad

Por Editor • 31 Dic 2025, 01:21
Los enemigos de Cristo atacan la Navidad

Hay ataques que no nacen de la ignorancia, sino de la mala fe. Y el ataque sistemático contra la Navidad y el nacimiento de Jesucristo pertenece a esa categoría. Los llamados agentes del cambio no cuestionan la Navidad por amor a la verdad histórica. La cuestionan porque Cristo les estorba. Porque su figura, su mensaje y su significado contradicen el proyecto ideológico que buscan imponer.

El argumento es siempre el mismo, repetido como mantra:

—“Jesús no nació el 25 de diciembre.”

—“Es una fiesta pagana.”

—“El árbol es idolatría.”

Y con eso creen haber ganado el debate. Pero lo que hacen no es historia, es reduccionismo malintencionado. Primero, porque ningún hecho histórico pierde validez por no conocerse su fecha exacta. Nadie niega a Sócrates, a Alejandro Magno o a Julio César por no tener su acta de nacimiento. Sin embargo, solo con Cristo aplican ese rasero, porque no buscan precisión: buscan deslegitimación. Segundo, porque la Navidad nunca fue la celebración de una fecha, sino de un acontecimiento: la Encarnación. Dios entrando en la historia humana. Ese es el verdadero escándalo. No el calendario. No el árbol. No los adornos. Tercero, porque el cristianismo primitivo no copió fiestas paganas por debilidad, sino que las resignificó conscientemente. Donde antes se adoraba al sol, se proclamó a la Luz verdadera. Donde antes había sacrificios, se habló de misericordia. Eso no es paganismo: es subversión espiritual. Es desplazamiento del mito por la verdad. Y aquí aparece el punto que los agentes del cambio jamás admiten: La Iglesia nunca impuso el árbol de Navidad como dogma. Nunca fue mandato. Nunca fue sacramento. Es una costumbre cultural tardía, convertida hoy en hombre de paja para atacar lo que realmente odian: el significado cristiano de la Navidad. Porque el problema no es el pino. El problema es Cristo. Cristo incomoda porque pone límites morales. Porque niega que todo sea relativo. Porque afirma que el mal no es solo estructural, sino personal. Porque recuerda que la salvación no viene de ideologías, sino de conversión.

Por eso intentan ridiculizar la Navidad, compararla con trolls, caricaturizarla como folklore vacío o reducirla a una fiesta comercial. Es una táctica vieja: cuando no puedes refutar una verdad, la trivializas. Y no es casual que quienes atacan la Navidad hablen constantemente de “progreso”, pero no soporten una celebración que recuerda que el ser humano no se salva solo, que no se reinventa a capricho, que no es dios de sí mismo. Negar el 25 de diciembre no destruye la Navidad. Compararla con paganismo no la debilita. Atacar el árbol no toca el núcleo. La Navidad sigue en pie porque no depende de símbolos secundarios, sino de una verdad que ha resistido imperios, revoluciones, censuras y modas ideológicas: Dios se hizo hombre. Y eso cambia la historia. Ese es el verdadero motivo del odio. Todo lo demás es ruido. PD: Hoy hay muchos seudo historiador, periodistas y propagandistas que estan alineados a una corriente de negacion y ataque frontal a todo lo Cristiano. No caigamos en el engaño. lean, investiguen y cuestionen.